DA FRE Obras Civiles, arriesgar para crecer.


El titular de una de las empresas constructoras que más ha evolucionado en los últimos años brinda las claves para el crecimiento y adelanta los que se viene.

El titular de una de las empresas constructoras que más ha evolucionado en los últimos años brinda las claves para el crecimiento y adelanta los que se viene.


Su bisabuelo fue albañil, su abuelo fue maestro mayor de obras y su padre ingeniero; sin dudas está que Fernando Da Fré tenía un destino constructor. Así se lo marcó la vida, pero por sobre todo así se lo propuso él, ya que siempre tuvo muy claro qué quería hacer.

Esa fe en querer convertirse en empresario de la construcción lo llevó a exigirse y recibirse de ingeniero civil en Francia, donde entendió la dinámica de un país desarrollado, pero no pudo con su instinto, que lo trajo de vuelta a la Argentina post 2001, donde parecía que todo había que reconstruirlo. Iniciándose en la empresa en la que es socio su padre, Fernando tuvo un andar irregular hasta que decidió abrirse y emprender su camino solo, siempre con el horizonte de la empresa propia entre ceja y ceja. Curiosamente, tras ser subcontratista de Cartellone y de hacer algunas obras “pequeñas”, esa fe en progresar lo llevó a emprender su primera gran obra civil: un templo evangélico.

“Era fletero, ingeniero de obra, secretario, capataz, era todo yo. Hasta que empecé a ganar obras y enganché obras privadas, como el templo evangélico en Avenida San Martín (Ciudad)”, cuenta sobre sus inicios el ingeniero y agrega: “Me vendí bien y creyeron en mí. Fue mi primera obra emblemática grande, con esa despegué”.

Claro está que la empresa ha ido creciendo, incluso el año pasado ganaron su primera licitación en la Ciudad de Buenos Aires. Con la premisa de reinvertir la ganancia, todo lo que es herrería y metalúrgica la hacen ellos. Además, han sumado equipos para movimientos de suelo y rodados para la logística. “Incluso tenemos mecánicos para los service, reparamos las máquinas nosotros”, cuenta.

Lo que se viene

La empresa se prepara para crecer y están por lanzar una división de desarrollos inmobiliarios. “Vamos a empezar con un edificio en calle Arizu de Godoy Cruz, que quedó trunco por los antiguos dueños. Nos hemos asociado con ellos y vamos a terminar la obra. Es un fideicomiso que estamos como inversor principal y estará dirigido al sector ABC1”.

Es que Da Fré detecta que la política estatal de vivienda está cambiando. “Ya no es más el gobierno constructor, sino el gobierno facilitador”, sostiene y narra que toda empresa constructora de viviendas va a tener que transformarse en una empresa desarrolladora y que va a tener que trabajar no como proveedora, sino como asociada al Estado.

“En ese cambio de visión nos estamos reacomodando y adaptando. Por eso también apostamos muy fuerte a la parte desarrollista, que es otra unidad de negocios que queremos potenciar. La idea es poner la atención allí”, relata.

Esta tendencia bajada desde el Ejecutivo nacional, en la visión de Da Fré, beneficiará a la clase media y pone un ejemplo: “Un municipio pone el terreno, la empresa constructora hace la obra y después el banco financia a los adquirientes del terreno a una tasa subsidiada. Va a haber municipios, también algo vía IPV (Instituto Provincial de la Vivienda) y también empresas privadas que tengan un terreno y lo quieran desarrollar”.

Ahora bien, para que esto se acelere tiene que bajar la inflación y las tasas, “porque con una inflación del 22% anual se hace difícil que arranque, pero creo que en 2018 va a ser tendencia. Es el camino que viene”.

Emprender, no hay oro camino

Si sacamos una radiografía de cada empresario que pasa por un buen momento detectaríamos cuál es la clave para una buena cosecha en términos laborales. En el caso de Da Fré no hace falta auscultar mucho y no reniega en mostrar cómo se hace: emprender y arriesgar.

“Estamos en el mejor país para emprender, porque este país está en pañales, está todo para hacerse, hay oportunidades de negocios a la vuelta de la esquina. Te lo puedo decir que yo, que viví en un país desarrollado como Francia, donde está todo hecho y es muy complicado empezar de cero. Acá en Argentina podés emprender en lo que se te dé la gana. Está todo por mejorarse, por mejorar procesos, por ser más eficiente”, cuenta con entusiasmo.

Para el joven empresario -tiene 38 años-, otra clave está en los vínculos que uno elige para emprender y conocer hasta dónde exponerse.

“La clave del crecimiento está en que uno solo no puede hacer todo, hay que buscar socios, aliados. En mi crecimiento yo me he apoyado en amigos, en familiares, en empleados que me han dado una mano, en referentes y en empresarios que ya han hecho este camino, aprendo mucho escuchando las experiencias de los demás”.
Otra estrategia para Fernando es potenciar a los mandos medios y los empleados que recién empiezan: “A veces uno aprende más de lo que no hay que hacer, por ejemplo, no darle crecimiento a los que vienen abajo. Yo trato de que a los que están abajo darle alas, tratar de que crezcan. Cada uno es artífice de su destino, cada uno se pone el techo”.

Por último, deja una par de frases para agendar: “Para mí las empresas son personas, no son máquinas, ni computadores, ni cuentas bancarias. Trato de empoderar a las personas y tratar de que su forma de ver la vida o su ambición estén alineadas con los objetivos de la empresa. Antes de ubicarlos en una obra lo charlamos y le pregunto qué quieren”.