Revolución tecnológica en iluminación


Los avances en luminaria LED abrieron un mundo de posibilidades para arquitectos, diseñadores y particulares que buscan lograr estilos únicos con el uso de la luz.

En los últimos 20 años la tecnología cambió por completo a la industria de la iluminación. Las nuevas lámparas y artefactos ofrecen más efectos, mayor durabilidad y menor consumo que los que existían hace poco tiempo atrás.
La empresa Aspen Lumiere ha sido testigo y protagonista del impacto que los cambios tecnológicos han tenido en Mendoza. El diseñador industrial Juan Pablo Barañá, titular de la compañía, habló sobre el desarrollo de la industria luminaria, las tendencias y las posibilidades que ofrece la iluminación moderna.
Cambios tecnológicos
Hablar de tecnología en iluminación, hoy es hablar de luces LED. Si bien coexisten innumerables variedades de lámparas y artefactos, Balañá explicó que es en la luminaria LED donde se encuentran los avances más recientes. “Las luces LED todavía están en desarrollo. No han llegado a una meseta como ocurrió con la dicroica hace muchos años”, indicó.
“Los cambios que se están viendo en los últimos meses tienen que ver principalmente con el rendimiento, que es básicamente la cantidad de lúmenes por watt. La mejora ha sido exponencial”, remarcó el experto.
“También ha bajado mucho el consumo y su valor en el mercado. Gracias a la producción en masa y la demanda activa, hoy una lámpara LED cuesta el 30% de lo que costaba hace dos años”, aseguró.
En comparación a otras clases de lámparas, el LED también ha ganado ventaja. Según los registros de precios de Aspen Lumiere, hasta hace unos pocos años un LED tenía un costo 10 veces mayor a una lámpara halógena. Hoy la relación es 2 a 1 y el rendimiento de la nueva tecnología es claramente superior. “Pasa lo mismo con lámparas o artefactos de bajo consumo, que actualmente están prácticamente al mismo precio que el LED y tienen un rendimiento menor”, señaló.
Nuevas tendencias
Para describir con precisión cuáles han sido los últimos avances tecnológicos en iluminación, Balañá explicó cómo el perfeccionamiento de las luminarias ha repercutido en las tendencias de mercado.
“Asesoramos y diseñamos la iluminación de muchos hogares en los que se pueden apreciar las nuevas preferencias. Hoy, por ejemplo, se usa mucho la luz difusa lograda con lámparas LED. Antes para lograr ese mismo efecto se tenían que poner tubos y el resultado no era tan bueno como el que se logra hoy”, explicó el empresario.
“También se dejó de usar mucho aplique para darle prioridad al embutido. El cambio se fue dando por cuestiones funcionales y económicas. Además, los apliques generan efectos que la luz de techo no logra”, continuó el titular de Aspen Lumiere.
Otra tendencia marcada dentro del mercado argentino es la utilización de luces frías, aunque Juan Pablo Balañá no la recomienda para todos los casos. “A la gente le gusta mucho la luz fría porque es más intensa y tiene más rendimiento, pero se olvida de considerar el factor psicológico. Estar más de tres o cuatro horas con luz fría provoca agotamiento físico y mental. La luz cálida, en cambio, genera mayor relajación”, explicó.
Para el diseñador industrial la luz fría es recomendable en ambientes de trabajo, siempre que se use en su justa medida. Hoy, gracias a los avances tecnológicos, es posible regular la iluminación para obtener la mejor performance posibles.
“En las oficinas es prioritario tener muchas ventanas para que entre luz exterior, pero en ambiente en los que no hay ventanas se puede reproducir la luz del día con iluminación artificial. Con sistemas de domótica se arranca en las primeras horas de la mañana con una luz cálida, se pasa a una luz fría al medio día y se terminar la tarde con luz cálida nuevamente”, indicó el experto.
“Eso se logra con artefactos que son bastante costosos. El secreto está en que van reproduciendo los grados kelvin. Así se logra que interiormente el cuerpo funcione mejor y hay estudios que demuestran que el rendimiento mejora hasta un 30%”, aseguró Balañá.
“Lamentablemente eso en Argentina todavía no se entiende. Salvo algunas oficinas de Buenos Aires, no se puede encontrar esa tecnología en nuestros lugares de trabajo”, agregó.
Una empresa que pisa fuerte
Pasar por Mendoza sin ver al menos un trabajo de Aspen Lumiere es prácticamente imposible. La empresa se inició en la provincia en 1995 y desde entonces ha participado en el diseño e instalación de artefactos de iluminación de innumerables íconos históricos de la ciudad.
Un ejemplo claro de lo que es capaz de hacer la empresa es el escudo de la Plaza Independencia, que fue renovado y revalorizado con indiscutible éxito por Aspen Lumiere.
"El fuerte de la empresa está en la parte de obras”, comentó Balañá. A modo de ejemplo, el profesional mencionó trabajos realizados en los últimos años, como la iluminación de la Plaza Godoy Cruz, la plaza de Las Heras y algunas fachadas de edificios importantes ubicados sobre calle San Martín, como el diario Los Andes y la Secretaría de Turismo.
La empresa trabajó también participó en otras obras de gran magnitud, como las Ruinas de San Francisco y el Área Fundacional. Además, ha realizado trabajos importantes fuera de la provincia, como es caso de las embajadas de Francia y Brasil, ambas ubicadas en los alrededores de la Plaza Carlos Pellegrini de Buenos Aires.
Claro está, que los buenos resultados de Aspen Lumiere no se limitan al trabajo de Juan Pablo Balañá. La empresa cuenta con un equipo de 8 profesionales que se distribuyen en tareas de administración, diseño y arquitectura.
En ocasiones la empresa trabaja de forma conjunta con profesionales especializados en algún campo específico. Para el alumbrado público, otra rama en la que la compañía ha tenido protagonismo, se consulta a técnicos e ingenieros formados en el rubro.