“Me gusta la arquitectura contemporánea y minimalista”


El profesional repasó los inicios de su carrera y reveló aspectos muy interesantes del trabajo de un arquitecto en la Mendoza actual.

“Me gusta la arquitectura contemporánea y minimalista”
El profesional repasó los inicios de su carrera y reveló aspectos muy interesantes del trabajo de un arquitecto en la Mendoza actual.

“Un arquitecto es un dibujante de sueños” dijo la célebre arquitecta Grace McGarvie, y eso es lo que intenta hacer en el día a día el arquitecto Pablo Montivero.

Es un profesional con más de 20 años de trayectoria que lo ha hecho todo, desde viviendas hasta supermercados y edificios.

El experto dialogó con Enlace Industrial y compartió algunas aristas de su rica experiencia.

¿Cómo fueron tus comienzos como arquitecto?

Me recibí hace 14 años en la universidad de Mendoza. Comencé trabajando en el estudio De Lucia y Asociados con mi primo hermano Juan Cascallares.
Se nos presentó entonces el desafío de encarar obras de gran envergadura y atender muchas obras chicas al mismo tiempo. Fue algo muy difícil porque más allá de que formábamos parte de un equipo, trabajábamos haciendo direcciones de obra prácticamente sólos.

De todas formas nos sirvió mucho para crecer como profesionales, tanto en lo proyectual como en la administración y dirección de una obra.

¿Fue entonces que te especializaste en supermercados?

En esa época me casé y decidí emprender algo fijo en una empresa como para complementar la vida privada que hacía en el estudio. Afortunadamente, con el primer currículum que repartí, fui tomado por Millan S.A.

Arranqué entonces una trayectoria empresarial trabajando en el área de arquitectura durante 3 años. Luego pasé a integrar otra oficina, donde también me encargaba de la infraestructura de obras y de la proyección de obras nuevas.

Al mismo tiempo, se sumaba todo el trabajo de mantenimiento de las sucursales, que ya eran más de 100 bocas en ese momento.

Fue un proceso que duró, desde el 2006 hasta el año 2015, cuando decidí retomar mi vida profesional privada.

¿En los casi diez años con Millán mantuviste otros proyectos?

Desde luego. Nunca deje de hacer de hacer trabajos particulares de todo tipo, como una vivienda, un galpón y hasta locales comerciales. Eso lo hacía como complemento para salir de un rubro que quieras o no, te limita por ahí en otro tipo de situaciones.

En el 2014 además empecé a hacer la representación técnica de Inter (ver aparte).

¿Por qué tomaste la decisión de irte de Millán?

Entre mis obras particulares como viviendas, los supermercados y las direcciones técnicas que estaba haciendo con Inter, no me quedaba tiempo para mi familia. Tenía que tomar una decisión y elegí abrirme.

De todas formas mantengo muy buena relación con los directivos. Ellos entendieron que necesitaba crecer en lo profesional y económico, aunque se rompen estructuras de trabajo y es difícil por ambas partes, no por ser indispensable, pero ya habíamos consolidado una forma de trabajar bien definida.

¿Por qué tras nueve años de trayectoria te desvinculaste en 2014, un año económicamente conflictivo?

Ciertamente fue una decisión dura, complicada. Muchos colegas que me encuentro en el día a día me plantean que no debí abandonar un sueldo fijo en un trabajo con fuerte estabilidad. En parte tienen razón, pero en mi decisión no valió solo lo profesional y lo económico, sino también la salud.

¿Cuál es tu perfil como arquitecto?

En esta última etapa me ligue mucho al tema de obras, dejando mi participación en la elaboración de proyectos al 30%. Eso se debe a que estoy vinculado a muchas obras en la parte técnica. Hoy, por ejemplo, estoy llevando casi 10 obras al mismo tiempo.

En la parte proyectual encuentro la tranquilidad plena y absoluta de desenvolverme en mi profesión, pero no deja de gustarme la obra. Priorizo entonces enfocarme en los buenos resultados que estoy teniendo.
Es verdad que quisiera tener más tiempo para los proyectos, pero es muy difícil delegar responsabilidades en las obras cuando uno es el responsable de todo.

¿Has considerado asociarte a otro arquitecto?

Nunca vi la sociedad como algo plenamente positivo. En mis 20 años de carrera he visto algunas sociedades prosperar, pero fueron más las que vi caer. Vi rupturas importantes de amigos por problemas laborales y económicos.
En lo personal tengo la amistad por encima de todo. No sé si lograría en mi vida profesional una sociedad.

Lo más parecido a una sociedad que tengo es la relación con mi primo hermano, con quien sigo trabajando en diferentes proyectos en forma conjunta, pero es una sociedad utópica donde no se vincula lo económico.

¿En un futuro te enfocarás más sobre la parte de proyectos?

Es la idea. Es lo que Inter me plantea. La intención es que mi capacitación sirva para colocar a las personas que sean capaces de abocarse plenamente a la obra. Cuando lo logremos yo pasaré a supervisar y gerenciar la obra sin estár encima de cada detalle.

¿Cuál es tu estilo arquitectónico?

Es una arquitectura contemporánea – minimalista, que se da de la absorción de lo que va pasando en diferentes partes del mundo.

A veces resulta difícil implementarlo porque hay propietarios que optan por utilizar materiales de vanguardia, que son más caros y no se condicen con la tendencia de pocos recursos.

Hay que entender que el cliente convive para siempre con su vivienda, su local comercial, etc, y eso hay que respetarlo.

¿Qué prefieren los mendocinos en general?

Se genera una situación en lo que conlleva el signo pesos. A veces se pide algo muy enriquecedor y a la hora de cotizarlo se pide cambiarlo. El valor juega en contra y más en una época de crisis.

Por eso insisto en que se puede lograr muy buenos productos arquitectónicos con simpleza y sin un costo demasiado alto.

¿El Gobierno deja trabajar con libertad en la parte proyectual?
Hay algo de lo que estamos lejos y será difícil de erradicar, que es la problemática en los municipios. No considero que deban dejar de regular, pero debe existir homogeneidad en cuestiones administrativas, ordenanzas, decretos, etc. Se ven muchos problemas a la hora de lograr la aprobación de la documentación técnica.