Entrevista a Atilio Calzetta, presidente de la CECIM


El empresario destacó el manejo de la obra pública por parte del gobierno actual, pero pidió mayor participación de las Pymes en los llamados a licitación y reclamó nuevos planes de construcción de hogares.

“Preocupa la falta de proyectos de vivienda social”

¿Cómo está constituida la cámara?

La Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM). Esta cámara nuclea más de 50 empresas constructoras y los principales proveedores de materiales de la provincia. En total hay un centenar de empresas asociadas, todas dentro de la categoría de Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes).
Hoy podemos decir que nuestra cámara realiza el 40% de la obra pública provincial, excluyendo todas las obras viales.
Es de destacar que llevamos 15 años de actividad gremial empresaria.
La actividad de las empresas de la cámara está entonces muy asociada a los planes de vivienda social...
Sin duda. De hecho, también estamos construyendo el 40% de la obra social de Mendoza.
¿Cómo definen el trabajo con el gobierno actual?
El segundo semestre del 2015, en el fin de la gestión anterior, fue desastroso. Hubo paralización de obras y deudas con los proveedores. Este Gobierno asumió en los primeros días del 2016 y tardó 8 meses en regularizar la deuda y poner en marcha las obras que estaban prácticamente paralizadas.
Ahí fue cuando empezó a movilizarse muy lenta y paulatinamente la actividad de la construcción. Es lo que están reflejando los índices hoy. Se ve por ejemplo en el aumento del consumo de mano de obra registrada y en el consumo de cemento. Todo eso dic que a partir de este año ha empezado a mejorar la actividad de la construcción provincial y nacional.
¿Hay buenas expectativas a futuro?
Hoy nos encuentra con una actividad pareja con tendencia de crecimiento hacia fin de año, porque se van a empezar obras muy importantes, como las cárceles y hospitales. A eso se suman otras 1.350 casas del IPV.
Si todo se cumple nos garantiza una buena ocupación para lo que resta del año y mitad del 2018. Estaríamos con más de 3.000 viviendas en ejecución, que es lo que necesita Mendoza para tener ocupación plena.
Sí nos preocupa la falta de proyectos de obra social hacia adelante. Aparentemente en Mendoza todavía no hay nada claro para un plan de vivienda social, luego de que se terminen las casas mencionadas. Es preocupante, porque desde que se llama a licitación hasta que se empieza a construir, pasan por lo menos seis meses. Por eso deberían empezar a planearse desde hoy.
Las cámaras le hemos elevado al Gobierno Provincial una propuesta para que ejecute un plan de vivienda social.
¿En qué consiste el plan?
Es muy interesante, porque nos permitiría cubrirnos ante un posible déficit de obras de vivienda con financiación nacional. Esto se lograría con un aporte de la Provincia y un aporte de las empresas, por ejemplo, con terrenos. Además aceptaríamos el pago con bonos.
El gobierno de Alfredo Cornejo regularizó las deudas con bonos… ¿esa forma de pago cumplió con sus expectativas?
Los bonos han rendido bien. Se están cobrando en tiempo y con buen rendimiento de la tasa de interés.
Tal ha sido la aceptación, que las cámaras han manifestado que están dispuestas a aceptar los bonos como formas de pago en el futuro.
La construcción es uno de los sectores con mayor cantidad de mano de obra en negro, ¿cómo se revierte?
La mayor parte del trabajo en negro se da en la obra privada. Por eso es que el otorgamiento de los créditos individuales para construcción de vivienda no ayuda al blanqueo de trabajadores. Las familias no contratan a empresas, sino a albañiles que no regularizan a sus empleados.
Estamos tratando de crear un registro de constructores de obras privadas. La idea es que toda obra privada deba contratar a una empresa del registro. Eso obligaría a otras compañías a registrar a sus trabajadores.
¿Está de acuerdo con los préstamos que se devuelven en UVIs?
El sistema es altamente beneficioso, pero nos podemos encontrar con un problema. El inconveniente es la inflación para este tipo de préstamos. Si la tasa inflacionaria es muy alta, la gente no puede acceder a devolverlo.
Es un sistema que ha tenido buen desarrollo en países en los que se manejan índices de inflación mucho más bajos que los que tiene Argentina.
El impacto que tengan va a depender de cuan efectivo sea el gobierno para bajar la inflación.
¿La construcción en seco puede ser una solución para el efecto de la inflación sobre los costos de construcción?
Hay muchos sistemas que conviven hoy de construcción en seco industrializadas y hay muchos que son muy buenos que permiten una reducción de los tiempos de obra y por tanto de costos.
Se evitan de esa forma muchos gastos generales de obra y los reajustes, que son muy difíciles seguir con el presupuesto.
El problema es que la gente en Mendoza todavía no acepta masivamente la construcción en seco.
¿El gobierno muestra interés por trabajar con construcción en seco?
Hay interés, pero parece que van a trabajar con casas chinas. En Argentina hay buenos proveedores que pueden competir de igual a igual con el precio de los asiáticos, pero no con la financiación.
Los chinos, aparte de traer la vivienda, le financian al Estado producciones enormes.
También se ha dejado afuera a empresas locales con otras licitaciones…
Se están licitando obras de grandes volúmenes que consumen la mayor parte del presupuesto de obra pública y las pequeñas y medianas empresas no tienen acceso a competir por ellas. Eso pasa por las exigencias de pliego y por los altos montos de las unidades de licitación.
Esa forma de trabajo hace que todo quede en manos de muy pocas empresas. Sabemos que hay obras que no se pueden subdividir, pero otras sí se pueden sectorizar.
Esperamos que el gobierno provincial nos escuche y plantee una forma de trabajo diferente para las obras que vienen.